Saturday, January 26, 2013

La Creciente Irrelevancia de la Observación Electoral de la OEA


El UNIVERSAL
Caracas, Venezuela
24 Junio 2011

La Creciente Irrelevancia de la Observación Electoral de la OEA

O el enfoque equivocado

RUBÉN M. PERINA
 



Las recientes misiones de observación electoral (MOE) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre ellas las de Nicaragua (noviembre 2011) y en República Dominicana (mayo 2012), confirman la noción ya generalizada de que tales misiones van perdiendo relevancia como uno de los principales instrumentos con que cuenta la organización y su Carta Democrática Interamericana para promover y defender la democracia en sus Estados miembros.
La función de una MOE es observar el comportamiento de todos los protagonistas del proceso electoral, así como su organización y administración, para constatar su correspondencia con las normas electorales vigentes en el país donde se observa. Sin bien la MOE no debe interferir en los asuntos internos del Estado observado, sí tiene la inevitable responsabilidad de contribuir, de ser relevante para el fortalecimiento del proceso electoral y, por ende, a la consolidación de la democracia; y ello implica que debe actuar oportunamente y con prudencia para ayudar a generar un ambiente de transparencia, equidad, imparcialidad e integridad en el proceso electoral, y así contribuir a su credibilidad y legitimidad.
Certera proyección
En la República Dominicana, la misión llegó al país unos pocos días antes de los comicios. Sus 71 observadores monitorearon la votación y el funcionamiento del sistema en un número representativo de centros de votación, logrando también una certera proyección de resultados (mal llamado "conteo rápido"). En su comunicado poselectoral concluyó correctamente que, en general, los comicios estuvieron bien organizados y que la gente votó con tranquilidad en un ambiente de relativa seguridad y paz. Identificó irregularidades y vacíos como, entre otras, la compra de cédulas por todos los contendientes y la falta de reglamentación sobre "el uso de recursos públicos, financiamiento y acceso equitativo de las candidaturas a los medios de comunicación". También recomendó "establecer claros límites a la duración de las campañas político-electorales, así como generar mecanismos efectivos de control y límite al financiamiento y gasto durante las mismas"; "crear las condiciones para garantizar un acceso equitativo de todos los actores de la contienda a los medios de comunicación"; "y aprobar el proyecto de ley orgánica del régimen electoral".
El foco
Hasta aquí todo bien, pero no suficiente para contribuir al fortalecimiento de las instituciones electorales y la democracia. El foco de la observación fue equivocado . Hoy día en América Latina, irregularidades significativas del proceso electoral ya no pasan por el día de los comicios. La alteración o erosión de principios fundamentales como la equidad y la imparcialidad ocurren mucho antes del día de los comicios y condicionan el proceso a favor de uno u otro candidato, usualmente el oficialista. Ignorar estas irregularidades "estructurales" es convalidar malas prácticas que destruyen la democracia.
Para ser relevante, una misión no puede concentrarse solamente en lo que pasa la semana previa o el día de las elecciones. En la República Dominicana, la MOE llegó demasiado tarde y no se pronunció oportunamente, antes de los comicios , sobre aspectos "estructurales" que distorsionaron significativamente el proceso electoral a favor del candidato del gobierno. No lo hizo, por ejemplo, sobre el uso y abuso de recursos públicos en la campaña del candidato del gobierno. Esta práctica, violatoria de estándares estipulados en la Carta Democrática, fue notoria, pública y documentada ampliamente por la organización imparcial Participación Ciudadana -además de haber sido identificada en los informes de observaciones electorales de 2004, 2008 y 2010.
No es un secreto para nadie el impacto directo que tiene en los resultados electorales el gasto de campaña y cómo aumentan las probabilidades de triunfo con un mayor financiamiento de las mismas. Esto, agregado al mayor gasto en programas sociales y la inauguración de obras públicas con fines proselitistas, afectó negativamente la calidad del proceso electoral. Por otro lado, los partidos de oposición cuestionaron la composición y parcialidad oficialista de la Junta Central Electoral, su obstaculización de la observación nacional, y su prohibición de alianzas electorales del principal partido de oposición.
Alegato
La MOE no puede alegar que desconocía tales irregularidades. La Secretaría de Asuntos Políticos de la OEA tiene una unidad de análisis que sigue los procesos políticos en los países miembros. Además, hubo una misión preparatoria, se prestó asistencia técnica para el padrón electoral y se contó con los informes mencionados. Tampoco vale argüir que sólo puede informar sobre lo visto durante su breve estadía, como ocurrió con la cuestionada reciente observación electoral en Nicaragua, donde el gobierno de Ortega, con la complicidad de la Corte Suprema y el Tribunal Supremo Electoral, violó la Constitución nacional para permitir su reelección. Con ese argumento, mejor no llegar.
El punto es que resulta irrelevante para contribuir al perfeccionamiento del proceso electoral identificar irregularidades y recomendar su corrección, después de los comicios . También lo será el informe que se presente al Consejo Permanente de la OEA uno o dos meses más tarde, ya que futuras misiones no le darán seguimiento adecuado, como ha ocurrido con los informes previos. Este enfoque le resta valor a las MOEs como instrumento para apoyar a la democracia en el continente. La democracia no es sólo elecciones bien organizadas el día de los comicios.
Recuperación
Las MOEs recuperarían su relevancia, modificando su enfoque . Ello implica, entre otros: a) llegar con suficiente antelación para observar y conocer el comportamiento de los protagonistas durante todo o la mayor parte del proceso político/electoral -no sólo la semana anterior a los comicios; b) darle seguimiento a sus propios informes de previas elecciones que identifican serias deficiencias del proceso electoral y recomiendan su rectificación; c) pronunciarse antes del día de los comicios en caso que observe irregularidades que pudiesen afectar la integridad y legitimidad de los mismos, y así poder contribuir a su corrección o disminución, como sucedió con las misiones en Venezuela en 2000 y 2006, Perú en 2000 y Guatemala en 2003; d) permanecer por lo menos 5 días posterior a los comicios en caso que haya cuestionamientos serios o no reconocimiento por los perdedores; d) tener la presencia del Secretario General a partir del día anterior a los comicios, particularmente en elecciones presidenciales de alta competitividad. Su presencia podría contribuir a disminuir tensiones y manejar exitosamente crisis poselectorales.
Ph.D. en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
rmperina@gmail.com 

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